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Cuidado con las recomendaciones de "influencers" sobre medicamentos

Los medicamentos no son productos cualquiera: para poder comercializarse necesitan pasar controles y autorizaciones, y su publicidad y venta está sometida a severas normas. No son productos que puedan recomendarse a la ligera, como a veces hacen influencers o prescriptores en redes sociales. Hay que tener cuidado con esa desinformación: además de ser ilegal, puede ser peligrosa.

El riesgo de la desinformación

En Internet, en las redes sociales, la información vuela… pero no todas las noticias son ciertas: tal vez no sea directamente una mentira, pero si se trata de una información no demostrada, sin contrastar, incompleta, exagerada, sin datos o simplemente basada en opiniones, no es una información cierta. Y una información no veraz es desinformación. Y cuando la desinformación se refiere a asuntos especialmente sensibles, como sucede con los medicamentos, puede ser peligrosa y contraproducente.

Informaciones o consejos sobre medicamentos: no todo vale

En las redes sociales se propagan desde hace tiempo noticias e informaciones que afectan también al ámbito de los medicamentos. Todos recordamos a influencers que, quizá de manera inconsciente o por desconocimiento, recomendaban el uso de determinados medicamentos, sobre todo medicamentos de uso tópico (cremas, toallitas…) como si de cosméticos se tratara, pero no lo son.

Los medicamentos son uno de los productos más regulados y controlados del mercado: desde las fases de investigación, autorización, comercialización, dispensación, hasta su publicidad.

Medicamentos: hay que tomárselo en serio

Los medicamentos no son un bien de consumo más, las estrictas regulaciones y controles a las que están sometidos están justificadas por los riesgos que conllevan.

Todos los medicamentos son autorizados en función de su balance riesgo/beneficio: ofrecen efectos positivos, pero todos ellos también pueden causar efectos adversos o no deseados (que pueden conocerse ya en el momento de la comercialización, o bien saberse más tarde).

Que un medicamento esté disponible en el mercado no significa que sea inocuo, simplemente significa que en el momento de la comercializarse, el beneficio terapéutico que produce tomándolo en unas condiciones determinadas, es superior a los daños conocidos que puede provocar.

El objetivo es que los medicamentos lleguen a los pacientes habiéndose minimizado todo lo posible los riesgos inherentes a su naturaleza: por eso están tan controlados y se requieren tantos procesos y pruebas antes de autorizar su comercialización. 

Esto es así para todos los medicamentos, incluso para los que no requieren receta médica, más seguros, que se pueden publicitar y que puede usar directamente el mismo paciente: solo se pueden vender en farmacia, y es el farmacéutico el responsable de que se dispense en las condiciones adecuadas y con la información y advertencias necesarias. “Lea las instrucciones de este medicamento y consulte al farmacéutico”.

Una publicidad muy controlada

En España la legislación impide hacer publicidad de los medicamentos que requieren receta médica y regula la publicidad de los medicamentos que no requieren receta. No cumplir con esta normativa de publicidad de medicamentos se considera una infracción muy grave con sanciones económicas de elevada cuantía (de 90.000 a 1.000.000 de euros) dependiendo de la gravedad de la infracción. 

Sin embargo, la realidad muestra que a veces se hace publicidad, directa o "camuflada" de información, de algunos medicamentos: de hecho, hemos encontrado casos de personas no cualificadas que recomiendan el uso de determinados medicamentos de uso tópico que, por su forma de administración, se confunden con los cosméticos o que dan consejos para usar medicamentos fuera de la indicación autorizada. Algo prohibido y peligroso.

Limitando la influencia de los influencers

Este tipo de informaciones y consejos no solo son algo ilegal, sino que puede resultar peligroso: los medicamentos no son productos de belleza y no se pueden tratar como tales.

Y más allá de las normas, hay que respetar los principios éticos en la información e indicar siempre los intereses que el informador tiene sobre el producto que está informando. Es lo que se conoce como conflicto de intereses y que algunos países ya están regulando para poner algo de orden en este asunto: en Reino Unido se ha elaborado Guide to making clear that ads are ads just, un buen ejemplo que esperemos se adopte tambien en España. 

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